JERUSALËN- El gobierno israelí aprobó ayer la ejecución de obras públicas para "mejorar el acceso" al Muro de los Lamentos, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, el lugar más sagrado del judaísmo, suscitando las protestas de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) que calificó la decisión de "ilegal".

"El Gobierno dio su acuerdo a un plan para los arreglos en la explanada del Muro de las Lamentos y sus alrededores", informó, a través de un comunicado, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, precisando que el monto de las inversiones alcanzará los 85 millones de shekels (17 millones de euros, U$S 23 millones) en un periodo de cinco años (hasta 2015).

"El objetivo del plan es mejorar los accesos a millones de visitantes al Muro de los Lamentos y también a las ruinas arqueológicas, modernizando las infraestructuras y los transportes en el barrio", añadió.

Este anuncio fue inmediatamente criticado por la ANP. "Es ilegal la medida porque el lugar (de las obras) se encuentra en una zona ocupada y (los israelíes) no tienen derecho a realizar el más mínimo cambio en zonas ocupadas, en particular en Jerusalén", señaló Gasan Jatib, portavoz de la ANP. La Ciudad Vieja está situada en Jerusalén Este, el sector mayoritariamente árabe anexado por Israel en 1967 y que los palestinos quieren convertir en la capital de su futuro Estado. "La comunidad internacional debe presionar a Israel para que frene este proyecto destinado a cambiar la situación sobre el terreno", subrayó Jatib.

En tanto, el presidente de la ANP, Mahmud Abbas, aseguró ayer que no regresará a las negociaciones de paz con Israel hasta que se paralicen los asentamientos que el Gobierno hebreo está desarrollando en el territorio ocupado de Jerusalén Este.

"Si no se paralizan completamente en todos los territorios palestinos, Jerusalén incluida, no aceptaremos regresar a las conversaciones", declaró Abbas, tras reunirse en el Cairo con su homólogo egipcio, Hosni Mubarak. (AFP)